Introducción a la Optometría Comportamental

EL CURSO

Este año volvemos a repetir el curso de Introducción a la Optometría Comportamental. Un curso dedicado a optometristas que quieran trabajar la optometría bajo este punto de vista y quieran empezar a trabajar en terapia visual.

El próximo fin de semana lo pasaremos entre prismas gemelos, lentes de rendimiento en cerca y test para valorar el procesamiento de la información visual.

En este curso que aprendemos:

  • A hacer un examen visual en espacio libre.
  • A evaluar el procesamiento de la información visual, clave en los problemas de aprendizaje relacionados con la visión.
  • A iniciarnos en la terapia visual con pacientes que tengas problemas binoculares no estrábicos.
  • A trabajar los problemas de procesamiento de la información visual mediante procedimientos de terapia visual.
  • A elaborar un protocolo para nuestras consultas, que sea eficaz y práctico.
  • Y realizaremos muchas prácticas entre nosotros y con pacientes reales..

LOS ALUMNOS

En esta edición tenemos un grupo fantástico que ha aprendido a realizar un estudio visual en espacio libre y que fueron muy competentes en la realización de las prácticas. Os pongo algunas imágenes para que veáis lo bien que lo hicieron:

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Estamos deseando que llegue el fin de semana para seguir aprendiendo más de optometría, de prescripción de lentes y de terapia visual.

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¿Como aprendemos?

Este fin de semana hemos tenido el placer de tener en nuestro centro a María J. Lopez, neurobióloga experta en desarrollo infantil y autora del libro “¿Porque yo no puedo?” en el que da las claves de muchas de las dificultades de aprendizaje en un niño.
Hemos aprendido mucho sobre las herramientas y las rutas neurológicas que usamos para aprender y como se va desarrollando un niño desde que nace hasta que se hace adulto.

Para el aprendizaje es fundamental que las rutas sensoriales estén bien desarrolladas, bien comunicadas entre ellas y que trabajen a pleno rendimiento tanto en habilidad como en velocidad.

herramientas 1Las rutas más importantes por las que aprendemos son la ruta visual y la ruta auditiva, y en segundo término la ruta táctil, propioceptiva, del gusto… y en la base de todo la ruta motora.

La ruta motora:

El desarrollo motor en los primeros años de vida juega un papel muy importante en la organización neurológica de los distintos sistemas cerebrales.  El desarrollo de la contralateralidad, el equilibrio, el control postular,  la propiocepcion son los cimientos de que cuando el niño crece pueda tener un buen punto de apoyo para desarrollar su sistema cognitivo y pueda aprender.

La ruta visual:

Entre un 65% y un 80% de toda la información que llega a nuestro cerebro es a traves de la vía visual, por este motivo es imprescindible que la visión este a pleno rendimiento. La visión implica mucho más que ver el 100% a través de unas gafas. La convergencia, el enfoque y el como procesamos la información visual es la clave de como aprendemos del rendimiento del niño en el colegio.

La ruta auditiva:

Al igual que la visión una cosa es oír y otra muy distinta procesar bien lo que oímos. Puede suceder que un niño sea capaz de oir la voz de su profesora cuando hay silencio pero que no pueda oirla cuando hay ruido de fondo en la clase aunque la profesora hable al mismo volumen. Por este motivo no solo es suficiente tener cantidad de audición sino que la audición sea de calidad para que no interfiera en el aprendizaje del niño.

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Es fundamental que un especialista evalúe y cree los programas necesarios para rehabilitarlas si no están permitiendo que el niño sea eficaz en su vida cotidiana.

 

 

 

 

 

 

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¿Que son los reflejos primitivos?

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Los reflejos primitivos son movimientos automáticos y totalmente involuntarios.

Necesitamos estos reflejos para poder sobrevivir, ya que nos permiten adaptarnos al nuevo medio al nacer, succionar a la hora de comer, desplazarnos para poder experimentar el nuevo mundo…

Ahora bien, ¿Qué ocurre si estos reflejos permanecen con nosotros para siempre?

Los reflejos primitivos deben aparecer, estar activos durante un tiempo e inhibirse cuando ya han cumplido su función para dar lugar a los reflejos posturales.

Si esto no ocurre, nos encontraremos con niños con unos rasgos comunes.

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Suelen ser niños inquietos, a los que les resulta muy difícil permanecer sentados y a los que no les gusta la ropa ajustada. No se les da bien los deportes y tienen tendencia a ser descoordinados.

La lectura y la escritura les requieren mucho esfuerzo y hacen muchas faltas de ortografía, aprietan mucho el lápiz al escribir y muerden los bolis o se muerden las uñas.

Este vídeo refleja a la perfección cómo actúan los reflejos primitivos sobre nosotros.

 

En el vídeo se pone de manifiesto como los reflejos primitivos no integrados pueden interferir en la vida cotidiana de un niño.

Observad la niña del centro de la imagen: Cada vez que intenta poner los pies hacia fuera, la parte superior de su cuerpo hace el mismo movimiento: abre los brazos hacia fuera (observad las muñecas). Este cambio en el tronco superior es tan fuerte que le hace perder el equilibrio varias veces. A lo largo del vídeo se observa como la niña intenta repetidas veces poner los pies hacia fuera, pero su cuerpo no le obedece.

Este reflejo, interfiere directamente en el desarrollo postural, haciendo que el niño no pueda correr bien, jugar a juegos de pelota,  hacer ballet o gimnasia rítmica, permanecer de pie parado o jugar a diversos deportes en las mismas condiciones que el resto de los niños que no tienen este reflejo.

Al final estos niños son etiquetados como “torpes” y lo que les ocurre es que tienen un reflejo que provoca una mala coordinación motora.

Si observas que a tu hijo o a tu alumno le sucede esto cuando pone los pies hacia fuera, el niño debería ser evaluado de reflejos primitivos.

En nuestro Centro de Optometría y en la mayoría de los Centros de Optometría Comportamental pueden evaluar los reflejos y poner tratamiento si fuera necesario.

Por Sonia González Lucas y Gloria Hermida Salamanca

Photo Credit: Jug Jones

 

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Mi primera revisión visual

 

Muchos papás y mamás nos preguntan:

¿Cuándo hacer la primera revisión visual a mi hijo?

La respuesta es sencilla: Lo antes posible.

Cuando un bebé nace realiza innumerables revisiones generales para controlar el peso, para controlar la talla, la alimentación etc. Esto es fundamental, pero también lo es el hacer una revisión visual lo antes posible.
Se puede hacer una revisión visual desde el mes de vida y sobre todo es imprescindible realizar una revisión a los 6 meses.
Esta edad es crítica ya que el bebé empieza a desplazarse, a arrastrarse, a gatear y a explorar su entorno, de manera que la visión tiene que estar funcionando correctamente ya que va a ser la responsable de guiar a todo el sistema motor del niño, de guiar la exploración de su entorno y por lo tanto del desarrollo cognitivo.
Es fundamental descartar patologías y problemas funcionales que puedan impedir el desarrollo general y cognitivo del niño en ese momento y en el futuro.
Cualquier optometrista especialista en visión pediátrica puede examinar a un bebé de una manera objetiva y eficaz ya que no es necesaria la colaboración del bebé para obtener su graduación, ver su fondo de ojo, evaluar su acomodación y su sistema oculomotor.
Si necesitas un optometrista que evalúe la visión a tu bebe puedes encontrar un especialista cerca de tu ciudad en www.siodec.org
Por Gloria Hermida Salamanca

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Ambliopía

¿Que es la ambliopía?


La ambliopía es lo que coloquialmente llamamos “Ojo Vago”. Es una condición en la que los dos ojos no tienen las mismas habilidades visuales. Uno de los dos ojos ve bien, enfoca bien, localiza bien… y el que llamamos “Vago” no tiene una buena agudeza visual, no enfoca, no procesa la información visual, no localiza bien en el espacio etc.

Hace años cuando hablábamos de ambliopía, solo teníamos en cuenta la agudeza visual o cantidad de visión. Es decir, un ojo ve el 100% y el ojo vago vería menos. En la actualidad sabemos que la ambliopía es mucho más que una reducción en la agudeza visual. Además de ver peor…

El “Ojo Vago” no enfoca bien. Es decir, el sistema natural de “zoom” que tenemos no trabaja de la manera más adecuada. No puede enfocar y ver igual de nítido de cerca y el enfoque que realiza no es consistente y suele fluctuar.

El “Ojo Vago” no localiza bien en el espacio. Por lo tanto puede interpretar que las cosas están más lejos o más cerca de lo que realmente están.

El “Ojo Vago” no procesa la información ni de la misma manera ni a la misma velocidad. Por lo tanto, será mucho más lento que el otro ojo.

El “Ojo Vago” suprime. Cuando su hermano, “el ojo bueno” está abierto, nuestro cerebro decide eliminar la imagen del ojo vago porque no contribuye a la visión conjunta de los dos ojos.

¿El ojo vago se puede tratar?

Nuestra respuesta es rotundamente SI!
Pero el tratamiento tiene que ser el adecuado.
Es importante no quedarse con tratamientos que solo buscan una mejora de la agudeza visual ya que, aunque es lo más visible a primera vista, no es lo más importante.
Es fundamental que el tratamiento que busquemos si tenemos ojo vago, trabaje todas las habilidades de enfoque, localización, percepción y sobre todo trabaje la supresión y la binocularidad. De esta manera el tratamiento será duradero y consistente.

¿A que edad?

A cualquiera. Nunca es tarde para rehabilitar una ambliopía!!
Los adultos compensan con su motivación la gran plasticidad de los niños.

La ambliopía se puede y se debe tratar y cualquier optometrista comportamental encontrará la mejor manera de hacerlo.

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