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Los 6 post que más os han gustado esta temporada

Durante los últimos meses hemos intentado desde el Centro llevar en lo posible al día nuestro Blog con temas que tratamos profesionalmente, que nos gustan y que pensamos que interesan a todos los que nos leéis.

Tenemos que decir y estamos muy agradecidos a la acogida de cada entrada, a vuestros comentarios en el blog como en nuestros perfiles en redes sociales, (Facebook, Twitter y Linkedin) desde diferentes partes del mundo, y seguiremos escribiendo sobre todas estas cosas que nos apasionan.

Por eso hemos querido hacer este ranking de los 6 artículos que más os han gustado:

 8 RAZONES POR LAS QUE HACER UNA REVISIÓN VISUAL ANTES DE LOS 4 AÑOS

Kid. Thinking child with a blackboard in the background

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¿CONOCES LA OPTOMETRÍA COMPORTAMENTAL?

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5 LEYENDAS URBANAS SOBRE LENTES DE CONTACTO

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TERAPIA VISUAL: MI PEQUEÑO SUPERHÉROE

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INSUFICIENCIA DE CONVERGENCIA

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AMBLIOPÍA: ÚLTIMOS AVANCES EN DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

MESA LUZ COLLAGE

Tenemos muchos temas nuevos a tratar a partir de septiembre, pero si os ocurre alguno que queráis que hablemos ¡Déjanos un comentario!.

No nos despedimos sin antes recordaros que si queréis estar al día además de todas las novedades de nuestro Centro ya sean cursos, entradas en el blog o noticias, podéis suscribiros a nuestra newsletter en nuestra web:

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Terapia Visual: “Mi pequeño Superhéroe”

En esta entrada queremos compartir con vosotros la carta que la mamá de unos de nuestros peques nos ha mandado:

Mi hijo mayor tiene 9 años. Empezó la Educación Infantil sin apenas 3 porque es de noviembre. Recuerdo que los dos primeros años de E.Infantil yo los comparaba con la guardería:, juegos, disfraces, canciones, puzzles…; no le daba importancia a que aprendiera muchas cosas, sino que se lo pasara bien.

En tercero de infantil con 5 años, empezaron a sacar hojitas para leer el fin de semana, nunca olvidaré la primera que sacó que llevaba la A,E,I,O,U; cuando nos pusimos los dos con la hoja delante y puse mi dedo sobre la A, él no sabía qué era, hice lo mismo con el resto, y no reconocía ninguna. Al finalizar el curso, su tutora me dijo que tenía varios niños que “iban más despacio” y uno de ellos era el mío.

Cuando pasamos a Educación Primaria empezaron los problemas, traía deberes para casa que se convirtieron en una tortura, muchos días empezaba muy bien, otros no sabía por donde empezar, siempre tenía que estar a su lado e irle guiando literalmente, a la hora de leer, a la hora de escribir.. no paraba quieto en la silla, se levantaba, se sentaba sobre su pierna, se recostaba…hoy si echo la mirada atrás, sentía que me estaba tomando el pelo, pero, ¿cómo iba a tomarme el pelo todos los días?, se saltaba sílabas al leer, escribía comiéndose las vocales, no sabía repetir bien los días de la semana, sumar y restar era un reto de dificultades que no entendía y yo acababa gritándole y llorando un día sí y otro también.

Inventábamos juegos para sumar y restar, compartíamos las lecturas, una fila él otra fila yo… pero aún así, la hora de hacer deberes se fue convirtiendo en un momento desagradable para los dos, más aún cuando hablaba con sus profesores y aunque tenía buena sintonía con unos, otros me decían constantemente que “era un poco vaguete”, ”es que es muy vago”, “hace las cosas cuando quiere”, “tiene que leer más”…, cosas que iban aumentando mi rabia y mi frustración y fueron minando su autoestima hasta el punto de decirme: “mamá, es que soy un inútil”.

Durante los dos años de primaria, tuvo una logopeda que venía a casa y una profesora en verano. La tutora del cole le pasó varios test para descartar que pudiera ser disléxico, y me decía “sí, pero no”, no lo veía claro. En segundo de primaria, le llevamos al otorrino y al oftalmólogo. El primero descartó ningún problema de audición “estaba dentro de lo normal” y el segundo en el Hospital me dijo que tenía el ojo izquierdo vago. Yo desconocía los tratamientos para ojo vago por lo que le pregunté que qué debíamos hacer, a lo que me contestó que con 6 años (casi 7) era muy tarde, que era cuestión del cerebro y que quizá con las gafas y el parche se podría recuperar algo. Pedí una segunda opinión, y más de lo mismo, parche, el máximo tiempo posible para intentar que ese ojo reaccionara aunque sin ninguna garantía.

En segundo y tercero llevaba el parche prácticamente todo el día, ponérselo era una pelea, en el cole, en casa, los fines de semana, salvo un día de descanso. En tercero los deberes fueron a peor, era incapaz de copiar un enunciado y no comprendía prácticamente desde la segunda linea de una lectura. Las dos primeras preguntas de un examen las hacía bien y el resto era un desastre. Le valoró la orientadora del cole, le hizo los test pertinentes pero no sabía darme un diagnóstico, eran difíciles de interpretar, por lo que me mandó con el informe al neurólogo. Allí le hicieron un test más, le pesaron y midieron, y le diagnosticaron TDAH. Nos mandaron la medicación y volver a las revisiones con los resultados del cole.

Fue entonces cuando a través de una amiga y la orientadora del cole conocí la Terapia Visual. Como no estaba viendo resultados con el tratamiento del neurólogo decidí llevarle al Centro de Optometría San Francisco. En parte del estudio que le hicieron yo no estuve presente pero durante la revisión optométrica que le hizo Gloria estuve dentro de la consulta. Nunca olvidaré cuando durante el examen Gloria haciéndole una prueba me dijo:” ¿se cansa mucho al hacer los deberes?” y yo le contesté que “sí”, y me dijo: “Es que ve doble”….. la sensación que tuve en ese momento no se puede explicar… recuerdo que le dije a Gloria : “voy a llorar” y me contestó: “¿quieres ver como vé él?” y me dió una de esas cuartillas con letras y una lente para que me pusiera en el ojo, a los 10 segundos las letras se fueron difuminado y doblándose unas encima de otras. Aguanté para no llorar…

En la reunión que tuvimos sobre el informe completo que le hicieron a mi hijo, vi aún más claras otras cosas. Entendí que aunque una audiometría estuviera dentro de lo normal como me dijeron, no oía bien, los sonidos le distraían e incluso le molestaban, mi hijo nunca había podido ir a ver unos fuegos artificiales, o cuando íbamos al cine siempre se tapaba los oídos y lo pasaba mal. Comprendí al explicarme Gloria lo que eran los Reflejos Primitivos por qué mi hijo no podía permanecer quieto en una silla o por qué sentía un pánico inexplicable a determinadas situaciones. Al explicarme el estudio optométrico entendí por qué hacía en ocasiones bien la letra y al cabo de un rato la hacía ilegible, y por qué al leer se saltaba palabras o sílabas y no comprendía lo que leía. Me estaba explicando los conceptos, pero al mismo tiempo me estaba hablando de todas las cosas que hacía mi hijo, y ella no le conocía, fue increíble.

Comenzamos con el tratamiento en mayo de 2014, después de un mes y medio, tras la reeducación auditiva y un mes de terapia yo mantenía las consultas de revisión en el hospital con su oftalmóloga. En ese momento nos tocaba una de ellas y la oftálmologa no daba crédito de que después de casi dos años con gafas y parche sin resultados, mi hijo había bajado una dioptría de su ojo vago. Se había cumplido un mes de terapia.

Automáticamente por decisión propia eliminé el parche, no quería que siguiera pasando por ese suplicio, y el primer día que fue al cole sin la oclusión su profesora me llamó para contarme lo que le había dicho el niño:

– Profe, ¿te puedo decir una cosa?

– Dime – le dijo su profe

– Que ya veo.

Desde entonces todo ha ido mejorando, terminamos el curso, seguimos con la terapia y en septiembre ya era capaz de hacer los deberes sólo, su comprensión lectora ha mejorado muchísimo durante este curso. Lleva lentes de contacto, había un gran recelo a las gafas y al parche, aunque nunca ha tenido problemas sociales con sus compañeros, todo lo contrario, se sentía acomplejado y con las lentillas cambió.

11639165_984127501627541_1261979748_oDurante este año he cambiado muchas impresiones con Gloria, hemos hablado mucho, le he contado mi experiencia como la estoy contando ahora, me he sentido entendida y he encontrado respuestas, soluciones, soluciones empíricas y demostrables. Nos hemos quitado un poco esa culpa tan grande de la presión que quizá en ciertos momentos como padres no podíamos evitar someterle, y por eso quiero compartir mi experiencia para que sirva a muchos padres más que se identifiquen al leer nuestro caso.

Mi hijo es un pequeño superhéroe, como muchos otros niños que afortunadamente no tienen un problema grave pero no cumplen sus expectativas en el cole, tienen problemas de aprendizaje y sus sentidos no están coordinados en ese engranaje que deben estar. Tienen una limitación invisible para nosotros y para ellos, sin saber lo que les pasa, sin ser conscientes, han desarrollado muchas otras virtudes con las que ha ido tirando y tirando como eso, como superhéroes que no bajan la guardia, hasta que hemos encontrado su solución.

Gracias!!

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Ambliopía: últimos avances en diagnóstico y tratamiento

El pasado mes de Mayo tuve la suerte de poder presentar una ponencia en el IV congreso internacional de SIODEC que se celebró en Gijón.

El título de la ponencia que presenté fue “Tratamiento en ambliopía: el salto a la tridimensionalidad”.

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En los últimos años ha habido grandes avances en el campo de la ambliopía, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento.

Las últimas investigaciones científicas han demostrado muchas cosas que los optometristas ya intuíamos en referencia a los tiempos de oclusión, el tratamiento de la supresión y la necesitad de la terapia visual para conseguir un tratamiento eficaz y a largo plazo. De todas estas cosas se habló en Gijón.

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El parche es una de las maneras más clásicas de tratar la ambliopía. Todos hemos visto a muchos niños con un parche pegado a un ojo. Este tratamiento no solo está anticuado sino que ya no es necesario. Ahora sabemos a ciencia cierta que es igual de eficaz una oclusión de dos horas que una oclusion de 24 horas. Por lo tanto en el caso de poner parche el parche debe ser traslúcido y como mucho llevarlo dos horas y fuera de las horas de colegio. Porque, ¿os imagináis ir al colegio viendo un 10% y tener que aprender a leer así?

Actualmente hay otras opciones de oclusión en formato de filtros que tienen el mismo resultado y son más cómodos para el paciente. Este tipo de oclusión es la más indicada ya que está demostrado que tiene buenos resultados a largo plazo.

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En el tema de la supresión se han hecho grandes hallazgos en los últimos años. Ya sabemos que el ojo no es vago, sino que es el ojo que ve bien el que ejerce una “supresión activa” sobre el otro ojo e impide que el ojo vago vea.

Por lo tanto la clave del tratamiento no está solo en tapar el ojo que ve bien sino en eliminar la supresión activa.

De esta manera estamos eliminando la causa real de la ambliopía y por tanto la estaremos eliminándola para siempre.

Para eliminar la supresión presentamos novedosos procedimientos en el congreso de Gijón, como la mesa de luz, con la que se puede jugar haciendo multitud de ejercicios para eliminar la supresión activa.

MESA LUZ COLLAGE

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Otra área muy importante a trabajar en la ambliopía y sobre todo en la ambliopía estrábica es la localización espacial. Para ello nos podemos ayudar de rebotadores, lanzadores y cualquier tipo de ejercicio que nos ayude a hacer juicios espaciales de distancia.

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La mejor opción a la hora de tratar la ambliopía y que no regrese es la terapia visual. Con la terapia visual conseguiremos aumentar la agudeza visual pero también mejoraremos muchas otras habilidades que no están funcionando bien en el ojo amblíope.

Por: Gloria Hermida Salamanca (Directora de Centro de Optometría Comportamental San Francisco)

 

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Ambliopía

¿Que es la ambliopía?


La ambliopía es lo que coloquialmente llamamos “Ojo Vago”. Es una condición en la que los dos ojos no tienen las mismas habilidades visuales. Uno de los dos ojos ve bien, enfoca bien, localiza bien… y el que llamamos “Vago” no tiene una buena agudeza visual, no enfoca, no procesa la información visual, no localiza bien en el espacio etc.

Hace años cuando hablábamos de ambliopía, solo teníamos en cuenta la agudeza visual o cantidad de visión. Es decir, un ojo ve el 100% y el ojo vago vería menos. En la actualidad sabemos que la ambliopía es mucho más que una reducción en la agudeza visual. Además de ver peor…

El “Ojo Vago” no enfoca bien. Es decir, el sistema natural de “zoom” que tenemos no trabaja de la manera más adecuada. No puede enfocar y ver igual de nítido de cerca y el enfoque que realiza no es consistente y suele fluctuar.

El “Ojo Vago” no localiza bien en el espacio. Por lo tanto puede interpretar que las cosas están más lejos o más cerca de lo que realmente están.

El “Ojo Vago” no procesa la información ni de la misma manera ni a la misma velocidad. Por lo tanto, será mucho más lento que el otro ojo.

El “Ojo Vago” suprime. Cuando su hermano, “el ojo bueno” está abierto, nuestro cerebro decide eliminar la imagen del ojo vago porque no contribuye a la visión conjunta de los dos ojos.

¿El ojo vago se puede tratar?

Nuestra respuesta es rotundamente SI!
Pero el tratamiento tiene que ser el adecuado.
Es importante no quedarse con tratamientos que solo buscan una mejora de la agudeza visual ya que, aunque es lo más visible a primera vista, no es lo más importante.
Es fundamental que el tratamiento que busquemos si tenemos ojo vago, trabaje todas las habilidades de enfoque, localización, percepción y sobre todo trabaje la supresión y la binocularidad. De esta manera el tratamiento será duradero y consistente.

¿A que edad?

A cualquiera. Nunca es tarde para rehabilitar una ambliopía!!
Los adultos compensan con su motivación la gran plasticidad de los niños.

La ambliopía se puede y se debe tratar y cualquier optometrista comportamental encontrará la mejor manera de hacerlo.

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