Reflejos primitivos

Los reflejos primitivos son movimientos involuntarios y automáticos con los que venimos equipados desde que estamos en el vientre materno. Estos reflejos son imprescindibles para el nacimiento y supervivencia del bebé. Se encargan de que podamos comer, respirar y movernos. Estos reflejos, tan útiles durante los primeros años de vida, deben integrarse para dar paso a los reflejos posturales.

Si estos reflejos primitivos no se integran, nos encontramos con niños que tienen una sintomatología muy definida. Son niños que no pueden estarse quietos, no pueden estar sentados sin moverse, ni si quiera para comer.

Tienen muchas dificultades para aprender a leer y a escribir y cuando aprenden, la lectura es lenta y no comprenden lo que leen. Aprietan mucho cuando escriben y suelen tener muchas faltas de ortografía y mala letra.

Son niños que no controlan bien los esfínteres. Muchos de ellos tienen hipersensibilidad a los sonidos, se asustan o enfadan con un portazo y no les suelen gustar los sitios ruidosos.

No suelen desarrollar bien la motricidad gruesa ni la fina, por lo que no les gusta o les cuesta montar en bici, no nadan bien, y generalmente no son muy deportistas.

Los reflejos deben ser integrados para que se produzca un buen desarrollo motor, académico y emocional. Si el niño no los ha integrado naturalmente es recomendable realizar un buen programa de integración de reflejos para integrarlos y que no afecten a su desarrollo.

Si quieres saber si tu hijo puede tener reflejos primitivos no integrados, rellena este sencillo cuestionario y nos pondremos en contacto contigo.